Esta mañana, Ane ha sido entregada a sus aitas, en perfecto estado y con mucha hambre.

Aquí están las fotos de su salida de Basurto.
Esta mañana, Ane ha sido entregada a sus aitas, en perfecto estado y con mucha hambre.

Aquí están las fotos de su salida de Basurto.
Este pasado domingo día 17, nuestra hija Begoña a dado a luz a nuestra primera nieta, Ane, a las 18:29 h., pesando 3,160 kg.

Esta es Ane, a las dos horas de vida.
A Begoña ya le han dado el alta y está en casa; a Ane le recogerán mañana del Hospital de Basurto, donde fue trasladada a las dos horas de nacer, en previsión de que hubiese inhalado algo durante el parto. Está perfectamente, no ha necesitado ni antibiótico ni oxigeno, y chupa como una loca.
Mañana, ya en casa, haremos un buen reportaje fotográfico para "presentarla en sociedad"
Aprovechando la amable invitación de Mayte y Juanjo, nos hemos acercado unos días, para cambiar de aires, a la casa que nuestros amigos tienen en Tresgrandas (Asturias)

Llegamos sobre las 11:45 h. del miércoles 13, menos de 2 horas desde Bilbao, 170 km. aproximadamente y allí nos esperaban también Juan Luis, Vicky y Rodrigo.
Después de ver la casa, no me extraña nada que Juanjo y Mayte se desplacen desde Tres Cantos hasta allí siempre que pueden.
El pueblo, más bien es una aldea, pertenece al Concejo de Llanes, es muy pequeño, aunque puedo observar que últimamente ha crecido con bastantes construcciones nuevas. Está situado en una ladera sur, soleada, en un valle paralelo a la costa.

Es el sitio apropiado para desconectar del mundanal ruido y cargar pilas para una nueva temporada laboral, aparte de la tranquilidad que se respira, acompaña el clima, en ocasiones fresco para ser agosto, y la gastronomía.
Como habíamos hecho a principios de julio (ver artículo "Renedo de Cabuerniga") reservamos mesa en el Bar Restaurante Cantábrico, de Comillas, y hacia allí nos dirigimos los 7 para dar buena cuenta de una suculenta paella.

Bar Cantábrico Restaurante, Paseo del Muelle, 21 39520-COMILLAS (Cantabria) Tf. 942 720700
Reportaje completo aquí:
continuará .............................................................
Por primera vez, y después de 16 años de estar abierto ininterrumpidamente al público, este año hemos decidido, por múltiples causas, cerrar unos días y cogernos unas vacaciones, que las tenemos más que merecidas.
Anoche estuve viendo en directo a Loreena McKennitt en el Palacio Euskalduna.
Apenas conocía un par de canciones de esta canadiense compositora, instrumentista (piano, arpa, acordeón) interprete de melodías inspiradas en la cultura y tradiciones celtas y galesas.

Realmente me dejó impresionado, también a mi cuñado Javi que me acompañó, la pureza y su timbre de voz, las melodías que poco a poco he ido recordando (y recuperando), la puesta en escena, sencilla, sin ostentaciones, pero lo justo para destacar y remarcar lo importante, y el excelente grupo de músicos que le acompañaban.
Una muestra de lo que circula por Youtube:
continuaré .....................................
Una vez más, nos reunimos los primos "Arriola" y adyacentes, entre los cuales me encuentro, en casa-jardín de Blanqui y Koldo, en Gorliz.

Asistimos en esta ocasión, aparte de los anfitriones ya nombrados, Eloy y Ana, Jose Luis y Ana, Margari, Bernardo y Carmenchu, Javi, Josean y Marian, Elena y yo.
Reportaje completo aquí:
continuaré .........
Viernes 4 de Julio de 2.008
Antes de estrenarnos como aitites (abuelos), cosa que será el próximo mes de agosto, Elena y yo decidimos tomarnos un fin de semana libre, que no tenía desde el pasado abril, relajarnos y disfrutar de un par de días en un ambiente totalmente "bucólico y pastoril".
Ha sido una excursión programada con casi todos los cuñad@s, en total fuimos 12 personas, gracias a una estupenda oferta que localizamos hace un tiempo.
Salimos el viernes 5 después de comer, rumbo a Renedo de Cabuérniga, situado en la Cantabria profunda, en la carretera que une Cabezón de la Sal con Reinosa, en pleno Parque Natural del Saja-Besaya.
Como es habitual, y dado el buen tiempo que hacía, la A-8 estaba intransitable, tardando casi una hora en recorrer los 30 km. que separan Bilbao de Castro-Urdiales.
A media tarde llegamos los primeros a la "Hostería El Balcón de Renedo".
Algunos que están de vacaciones o jubilados y habían salido por la mañana, pararon a meterse entre pecho y espalda un cocido montañés en Hazas de Cesto y llegaron más tarde, así que pudimos escoger mejor habitación.
Una vez llegados todos y ocupada toda la hostería, ahora que los días son tan largos, nos dirigimos a visitar el pueblo más antiguo de Cantabria, Bárcena Mayor, a 9 km. de Renedo.
Casas de piedra, balconadas de madera cargadas de flores,

calles empedradas, ambiente de paz y tranquilidad, constituyen el arquetipo de éste y otros muchos pequeños pueblos y aldeas de la Cantabria rural.

Ya de vuelta, paramos en "El Camino Real de Selores", un hotel hecho a partir de lo que parece una aldea abandonada. Una casona-palacio de piedra hace las veces de edificio principal, recepción, comedor, etc.

Las habitaciones las constituyen las distintas edificaciones de la aldea, convenientemente rehabilitadas; cada "habitación" es una casa completa, algunas de ellas de dos plantas para toda una familia, cada una de ellas decorada exteriormente en distinto color.

Exteriores ajardinados, caminos de piedra y grava, puentecillos para cruzar las diversas acequias que discurren por aquí y allá, rumor del agua ............

De vuelta a la hostería para la cena, que quizás fué el punto flaco de estas jornadas, ya que fue muy frugal y de escasa calidad (en algún sitio tenía que estar el fallo), algunos nos fuimos a dormir, cansados del ajetreado día, y las mujeres se quedaron jugando a cartas hasta la madrugada.
Sábado 5 de julio de 2.008
Como es habitual en mí, a fuerza de costumbre, me desperté temprano, ya que habíamos quedado en ir a la Cueva de El Soplao y teníamos hora de entrada a las 10:30.
Desayunamos lo típico, café con leche, tostadas con mantequilla, y diversa bollería típica de la zona y nos preparamos para la excursión. El día amaneció totalmente cantábrico, fresco y con un sirimiri más que abundante.
Los excursionistas éramos: Manu García Borreguero, Javi y Josean (cuñados) y yo.
La distancia que nos separaba de la cueva era de unos 35/40 km. por lo que tuvimos que darnos un poco de vida, ya que la ruta discurría por estrechas carreteras de montaña, pasando de un valle al contiguo a través de un corto pero tortuoso puerto, que con el sirimiri y niebla que había, hacía imposible disfrutar de los verdes paisajes cantábricos.
Llegamos justo a tiempo para comenzar la visita que teníamos concertada (hay que hacer la reserva con antelación) en medio de una desapacible lluvia.

Después de recoger las entradas, nos dirigimos atravesando la recreación de una galería minera hacia un anden cubierto de donde parte un pequeño tren minero, formado por vagonetas de mina adaptadas al transporte de personas, arrastrado por un cable que nos lleva a través de una galería de unos 300 m., al interior de la mina/cueva.

A través de un corto pasadizo, pasamos a la cueva propiamente dicha, un espacio de unos 350 m. de longitud y un máximo de anchura de 35 m. donde nos ofrecen un espectáculo de luz y sonido que explica el origen, descubrimiento, utilización minera y sus formaciones geodésicas tan particulares, que la hacen única (al menos eso nos dicen).
La visita dura casi una hora, explicándonos una guía las diversas formaciones calcáreas existentes por todos los rincones; también nos informó que hay otro tipo de visita, más profesional, en el que te suministran un equipo adecuado para espeleología (botas, buzo, casco, etc.) y en grupos reducidos recorres unos 2,5 km. de galerías que no están disponibles en la visita standard. Esto será para una próxima excursión.
Aunque conozco unas cuantas cuevas de la península (Aracena en Huelva, Nerja en Málaga, Drach en Mallorca, Pozalagua en Vizcaya) hace muchísimo tiempo que no las he visitado, por lo que no puedo establecer comparaciones.
De nuevo en el exterior, contactamos con el resto de la familia, que nos esperaban en Santillana del Mar, y allí nos dirigimos.
En Santillana estuvimos muy poco tiempo; a pesar del tiempo desapacible, había demasiado turista suelto, por lo que después de comprar unos sobaos y quesadas, cogimos carretera en dirección a Comillas, donde habíamos encargado unas suculentas paellas.
En la foto no se puede apreciar lo excelente que estaba, por lo que recomiendo su degustación cuando os deis una vuelta por Cantabria
continuará ..........
Reportaje completo aquí: